En la habitación contigua, gente maravillosa, ajena al revoleteo de magos sin disfraz, gritaba, cantaba, bailaba y lloraba con el sentimiento transparente. Los vivos son personas imperfectas que hacen esas cosas cuando se reúnen entre ellos y se dejan sentir. Son extraños.
Al sonar aquella melodía, aquel ángel no pudo evitar que corrieran por sus mejillas perlas saladas, de alegría, de recuerdo...y deseó volar. Sin pensar se dirigió a aquella puerta y pegó su oído. Cerró los ojos, y sin darse cuenta, voló con cada uno de ellos. No conocía sus miradas, pero ya veía su grandeza. No los había tocado nunca, pero ya sentía sus abrazos. No los había oído, pero seguro eran de dulce espíritu.
Se transportó a aquel sábado noche de su vida para recordar...y les dio, sin que ellos lo supieran, todo su amor en forma de manzanas de cupido. Ellos lo sentirían casi sin percibir su presencia.
El regalo no pudo esperar más y aquellos diez minutos fueron MAGIA. La que ellos merecían. Ángeles vestidos de negro de un lado para otro, creando.
Las luces se apagaron. La energía de unas simples velas blancas iluminaron la estancia. Las sombras se volvieron espejos de ellos mismos. Y nosotros allí, en frente, en silencio. Sentir que habían decidido creer en "confía en el proceso" de forma incondicional los hacía aún más vulnerables.
"Abran los ojos", se escuchó. Nunca unas caras de sopresa hicieron que mi corazón latiera tan rápido. No había más velas, había corazones llenos de luz. Ellos eran el brillo y los ángeles desaparecían...como los viejos trucos de magia, en los que el espectador se convierte en protagonista. Caras de niños pequeños, de ilusión, de incredulidad, de inocencia...
Ahora, transcurridos unos días...me doy cuenta que eso es "Impacto"...hacer cosas para los demás sin esperar nada a cambio...no hay mejor regalo que las sonrisas, las caras de estupefacción, las lágrimas de emoción de las personas que tenemos a nuestro alrededor, o de las que no conocemos y ni siquiera saben nuestros nombres.
Gracias por haber conseguido que me sintiera ángel por unos instantes, por compartir conmigo lo que sois, por dejarme volar una vez más.
Yo ya os quiero.
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Esto se me ocurrió pensando en vosotros y en la noche de la cena. Es un pequeño regalo que os quiero hacer, es vuestro. Cris me ha dado tu correo para que tú puedas pasarlo a todas las personas que inspiraron este minirelato: Impacto II.
Un abrazo grande.
Emmanuel
"Ce sont toujours les aventuriers qui font de grandes choses , et non pas les souverains des grands empires". Montesquieu
Vuelas alto amigo Emmanuel ;) 4
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